Con el final del siglo XX el mundo ingresó en una nueva fase de desarrollo del capitalismo: la sociedad de la información. Este cambio ha afectado a todo el mundo, llegando a revolucionar por completo distintos aspectos de nuestra sociedad. Para lograr integrarnos satisfactoriamente a esta “nueva” sociedad, el acceso de la población a las nuevas tecnologías es un requisito obligatorio. Debido a las diferencias geográficas y socioeconómicas de nuestro país, el acceso a estas tecnologías no llega a abarcar al total de la población; sin embargo, la expansión de Internet continúa creciendo en el Perú. Actualmente nuestro país se ubica por debajo de Chile, en el segundo puesto, con el mayor número de usuarios de Internet en América Latina. Esto es, en parte resultado del “boom” de las cabinas de Internet, que han permitido el acceso de más del 42% de la población Limeña a la red; las cabinas permiten el acceso de las personas que no cuentan con los medios económicos suficientes para adquirir una computadora personal o pagar la conexión (Manrique 2004: 176 – 184). Internet ha logrado agrupar en espacios de interés común a personas de todos los estratos de la sociedad, las grandes diferencias socioeconómicas entre clases parecen difuminarse en este espacio abierto a las masas.Con la aparición de los “blogs” o “bitácoras” en Internet, la interacción entre usuarios se ha convertido en una experiencia mucho más interesante y enriquecedora. En estos espacios las personas pueden publicar apuntes, noticias, opiniones, de distintos temas de su interés. Los blogs permiten además comentar las publicaciones o “posts”, generando importantes espacios para intercambiar información y discutir puntos de vista. El Perú, con un número creciente de usuarios de Internet, registra a la fecha más de nueve mil blogs peruanos. Esto posiciona a los blogs como un foco de información muy importante, al alcance de varios miles de personas.
Desde hace ya algún tiempo se viene identificando la figura de los congresistas con la de los otorongos. El origen real del apelativo es imposible de determinar; sin embargo, se atribuye en parte a algunas publicaciones en la revista Caretas, así como a una portada. Se dice además que Henry Pease empleaba la frase “otorongo no come otorongo” de manera constante en el curso de Realidad Social Peruana en la Pontificia Universidad Católica del Perú (Degregori y Meléndez 2007: 14) En cualquier caso, el término se utilizó para denominar a los congresistas, que buscaban mediante su puesto obtener una posición económica favorable, pensando únicamente en su bienestar personal y en absoluto el de aquellos que representaban. Los usuarios de Internet y lectores de blogs tal vez hayan notado que últimamente fotos de congresistas y otorongos precisamente, han invadido la “blogósfera” peruana, muchos se preguntarán: ¿qué está sucediendo?
Últimamente Internet se ha convertido en la principal fuente de información para los peruanos interesados en el ámbito político del país. A partir de este nuevo uso de Internet han surgido diferentes iniciativas de parte de la población, que demanda con mayor frecuencia una participación directa en la manera de hacer política en el país. Los distintos casos de corrupción en varios órganos democráticos del Estado han llevado a la población ha estar en un constante seguimiento de las diferentes figuras políticas del Perú, así como a la expectativa de nuevas irregularidades. Uno de los órganos más afectados por casos de corrupción es sin duda el Congreso de la República, cuya aprobación por la opinión pública ha caído considerablemente en los últimos gobiernos ¹. La cantidad de ‘posts’ que se publican relacionados al tema de la fiscalización y transparencia en el Congreso continúa en aumento; lo cual no debe sorprendernos pues el tema es de gran interés para la población, ya que se trata finalmente de una malversación de fondos públicos, de los cuáles somos contribuyentes.
Un ciudadano que considera que contribuye a la democracia, que es necesario para la existencia de la misma; es el ciudadano informado, aquel que posee libertad de opinión y es un ciudadano activo e interesado en la política (López 1999: 89 – 101). Si queremos ser verdaderos contribuyentes de la democracia es nuestro deber mantenernos informados, debemos exigir recibir la información que nos permita fiscalizar el trabajo de los congresistas. Gracias a la expansión de Internet y los blogs, esto es posible hoy en día. Debido al carácter masivo de Internet todos podemos formar parte de esta importante iniciativa para participar directamente del ejercicio de la democracia.
Como lo indican Degregori y Meléndez: “el crecimiento de una actitud ciudadana fiscalizadora, un reclamo por transparencia en las acciones del Estado y un nuevo papel de la prensa, que toma distancia del poder político y enfoca sus reflectores en los otorongos, que se convierten en los ejemplares más odiados de la fauna política, demolidos sistemáticamente en las encuestas” (2007: 20); son las herramientas que hoy en día nos permiten luchar contra la corrupción y promover la existencia de un verdadero gobierno democrático.
¹ El porcentaje de aprobación del Congreso ha variado desde un 10% en septiembre del 2008 hasta un 14% a la fecha según el Instituto de Opinión Pública de la PUCP. EL Comercio 2009: “Yehude Simon obtiene 36% de aprobación y Velásquez Quesquén cae a 20%”.

















